10 señales de que eres un perfeccionista
Y cómo afecta a tu salud


La gente muchas veces confunde el tener un comportamiento de alto rendimiento con el de ser perfeccionista. Pero existe una gran diferencia entre estas dos cosas. Las personas de alto rendimiento son individuos dedicados y determinados, que tienen un gran deseo de lograr algo importante para ellos mismo. Sus logros no están relacionados con lo que otras personas piensan de ellos o si tienen o no miedo al fracaso, su principal motivación es obtener ese sentimiento de satisfacción de haber logrado sus metas y objetivos.

Por el contrario, la gente que se definen como perfeccionistas, no son impulsados por la búsqueda de la perfección, más bien su principal motor de motivación es el evitar cometer errores. La gente que es realmente perfeccionista, no están tratando de ser perfectos, dentro de ellos lo que en realidad buscan es el evitar sentirse no tan buenos o que no son suficiente. Es este sentimiento de no querer sentirse como perdedores o que no pueden lograrlo lo que dicta la mayor parte de su comportamiento.

En realidad el perfeccionismo está vinculado con depresión, ansiedad, desordenes alimenticios y hasta casos de intentos de suicidio. Esto es porque en realidad las personas que buscan la perfección se encuentran en un círculo vicioso de querer lograr la perfección, y entre más no la obtienen más lo quieren lograr.

Descubre si eres un perfeccionista - Hábitos Exitosos

Cómo afecta a tu salud física y mental

Ahora que he explicado un poco la diferencia entre ser perfeccionista y el alto rendimiento tal vez te puedas dar cuenta por qué es considerado como un comportamiento auto-destructivo. En realidad, el tratar de ser perfecto a toda costa te hace sentir que no puedes cometer errores, pero lo cierto es que el cometer y admitir errores es una parte necesaria para crecer, aprender y ser humano. También te hace mejor en tu carrera y relaciones y en tu vida en general. Al evitar el cometer errores a toda costa, un perfeccionista puede hacer que sea más difícil alcanzar sus propias metas.

Pero el inconveniente del perfeccionismo no es solo que te impide ser más exitoso y productivo. Las tendencias perfeccionistas se han relacionado con una larga lista de problemas clínicos: depresión y ansiedad (incluso en niños), autolesiones, trastorno de ansiedad social y agorafobia, trastorno obsesivo compulsivo, atracones, anorexia, bulimia y otros trastornos alimentarios, trastorno de estrés post-traumático, síndrome de fatiga crónica, insomnio, dispepsia, dolores de cabeza crónicos y, lo más fuerte es que, incluso lleva a una mortalidad temprana y hasta el suicidio.

Cómo la perfección te afecta en el sentido financiero

Déjame te cuento que, dentro de mi curso Tu vida sin límites, tratamos este tema el cual representa una creencia muy común que nos impide tener más abundancia en nuestras vidas. Esto se debe a que, muchas personas todavía operan con la creencia interna de que, si se esfuerzan más por ser mejores, lo mejor, lo perfecto, entonces todo será mucho mejor en todas las áreas de sus vidas. Muchos hacen un voto interno de: «Tengo que ser perfecto y seré crítico conmigo mismo hasta que lo sea». No ven el perfeccionismo como un problema.

Cuando tenemos esta creencia de que el perfeccionismo es algo bueno para nosotros, en realidad significa que tu crítico interior solo ve todas las cosas que te perdiste y todas las formas en que no cumpliste con tu estándar interno de perfección. Entonces, desde ese punto de vista, siempre sentirás que no mereces dinero, recompensas y credibilidad todavía, porque todavía no eres
perfecto.

Como siempre hay margen de mejora, siempre puedes justificar tu autocrítica con la lógica. Eso hace que sea más difícil eliminar este voto. Puede parecer lógico intentar hacer todo perfectamente, pero hay un gran inconveniente en tener un voto de ser perfecto. Cuando vives con este principio como aquello que dirige tus esfuerzos le dices al Universo: “Todavía no soy perfecto, así que no merezco las recompensas de lo que estoy haciendo hasta que lo haga bien”. “No merezco la atención y los elogios. No merezco la compensación. No merezco el respeto, la credibilidad «.

Dado que lograr la perfección es imposible, el tener esa promesa ser perfecto significa que siempre te esforzarás, pero nunca llegarás a un punto que te satisfaga lo suficiente como para creer que mereces grandes recompensas financieras o de cualquier tipo. Además, cada objetivo que establezcas y cada acción que tomes hacia ese objetivo tendrás la presión adicional de que todo debe hacerse perfectamente. Cuando no lo logras, sufrirás esa crítica interior de «Podría haber sido mejor» y una revisión interminable de cada error.

10 señales de que eres un perfeccionista

Los siguientes son diez rasgos reveladores de perfeccionistas, con esto podrás ser capaz de estar seguro si tú o algunas de las personas que conoces son perfeccionistas. Y poder tomar cartas en el asunto, desarrollando una actitud más compasiva para contigo mismo, así como el manejar a tu crítico interior y sanar esas viejas heridas que generan la búsqueda interminable de la perfección.

1. Mentalidad de todo o nada

Los perfeccionistas, así como las personas de alto rendimiento, tienden a establecer metas altas y trabajan duro para alcanzarlas. Sin embargo, las personas de alto rendimiento pueden estar satisfechos con hacer un gran trabajo y lograr la excelencia (o algo cercano), incluso si sus metas muy altas no se cumplen por completo.

Los perfeccionistas aceptarán nada menos que la perfección. El no llegar a donde se había pensado puede llegar a ser una gran decepción para este tipo de personas. Es como estar enfocado a lo que no pudiste lograr, en lugar de ver todo el trabajo y esfuerzo que pusiste para alcanzar lo que hiciste. Esto no quiere decir que seas un mediocre, sino que más bien que la actitud va dirigida a reconocer los aciertos y las fallas de forma más positiva, lo cual te ayudará a aprender de la situación, a sentirte más satisfecho y a incrementar los éxitos. 

2. Ser demasiado crítico

Los perfeccionistas son mucho más críticos de sí mismos y de los demás que los de alto rendimiento. Mientras que los de alto rendimiento se enorgullecen de sus logros y tienden a apoyar a los demás, los perfeccionistas tienden a detectar pequeños errores e imperfecciones en su trabajo y en sí mismos, así como en los demás y su trabajo.

El problema con esto, como te lo mencionaba anteriormente, es que la fijación se centra en lo que no se pudo lograr, y eso genera una recriminación y una actitud muy negativa hacía uno mismo. Esto genera que seas demasiado duro contigo mismo, y esto afecta la autoestima y la confianza en ti mismo. Se vuelve un círculo vicioso del cual no puedes salir, pues el enfocarse en lo malo hace que no veas otras oportunidades y mejoras, por lo que siempre te faltará algo para lograr esa perfección que deseabas.

3. Estándares poco realistas

Desafortunadamente, los objetivos de un perfeccionista no siempre son razonables. Si bien los personas de alto rendimiento pueden establecer metas altas, se permiten disfrutar de la diversión de ir un poco más allá una vez que se alcanzan las metas, los perfeccionistas a menudo establecen sus metas iniciales fuera de su alcance y es más probable que se queden cortos sin llegar a ese objetivo. 

Los grandes triunfadores tienden a ser no solo más felices sino más exitosos que los perfeccionistas en la consecución de sus objetivos. Y esto eso porque sin tanta presión, y sin tanto estrés te permites disfrutar el camino hacia tu meta, esto también hace que tengas nuevas ideas y una actitud mucho más positiva lo cual genera mejores resultados.

4. Centrarse únicamente en los resultados

Las personas de alto rendimiento pueden disfrutar el proceso de perseguir una meta tanto o más que el alcance real de la meta misma. Por el contrario, los perfeccionistas ven la meta y nada más. Están tan preocupados por cumplir el objetivo y evitar el temido fracaso que no pueden disfrutar el proceso.

Por esta razón los perfeccionistas desarrollan como una visión de túnel, en donde solo importa el final, pero se pierden todas las posibilidades y oportunidades que pueden encontrar en el camino.

5. Tendencia a deprimirse por objetivos insatisfechos

Los perfeccionistas son mucho menos felices y fáciles de tratar que los de alto rendimiento. Si bien las personas de alto rendimiento pueden recuperarse con bastante facilidad de la decepción, los perfeccionistas tienden a golpearse mucho más y a regodearse en sentimientos negativos cuando sus altas expectativas no se cumplen.

En mi experiencia, esta perfección hace que no puedas disfrutar el evento o la meta que lograste por estarte martirizando por el error o lo que no se pudo lograr. Y ojo, porque esto no quiere decir que la meta no se haya logrado, muchas veces se logra, pero como se cometió un error entonces eso hace que no puedas disfrutar el resultado porque no fue perfecto.

Es como si hicieras un examen, y aunque tuviste un 9 (siendo 10 la mayor calificación), algo que es bueno, aceptable y significa que has pasado el curso, te concentras en el 1 que te falto para lograr el 10. Esto en la mente de un perfeccionista no es aceptable, y no es un éxito, entonces en lugar de celebrar ese 9, se martiriza pensando por qué cometió ese error.

6. Miedo al fracaso

Los perfeccionistas también tienen mucho más miedo al fracaso que los de alto rendimiento. Debido a que depositan tanto valor en los resultados y se decepcionan por algo menos que la perfección, el fracaso se convierte en una perspectiva muy aterradora. Y, dado que cualquier cosa menos que la perfección se ve como «fracaso», los perfeccionistas a veces posponen las cosas hasta el último minuto.

Esto también se da muchas veces porque el perfeccionista piensa que si logra la meta eso lo hace mejor persona, es decir el valor como ser humano se centra en la capacidad de lograr metas. Al no lograrla, lo hace sentir como un fracaso. Es una diferencia muy grande, pues, en la mente de un perfeccionista no es que haya hecho algo mal, sino que el es malo o hay algo mal en él.

7. Procrastinar

Parece paradójico que los perfeccionistas sean propensos a la procrastinación, ya que ese rasgo puede ser perjudicial para la productividad, pero el perfeccionismo y la procrastinación tienden a ir de la mano. Esto se debe a que, por temor al fracaso como lo hacen, los perfeccionistas a veces se preocupan tanto por hacer algo imperfectamente que se quedan inmovilizados y no hacen nada en absoluto.

La procrastinación puede conducir a mayores sentimientos de fracaso, perpetuando aún más un círculo vicioso y paralizante.

8. Estar a la defensiva

Debido a que un desempeño menos que perfecto es tan doloroso y aterrador para los perfeccionistas, tienden a tomar críticas constructivas a la defensiva, mientras que los de alto rendimiento pueden ver las críticas como información valiosa para ayudar a su desempeño futuro.

Esto también es una señal de que hay que trabajar en la autoestima para poder reducir esos rasgos de perfeccionismo, como lo veremos en el siguiente punto.

9. Baja autoestima

Los de alto rendimiento tienden a tener una estima igualmente alta; pero no es así con los perfeccionistas. Los perfeccionistas tienden a ser muy autocríticos e infelices, y sufren de baja autoestima. También pueden estar solos o aislados, ya que su naturaleza crítica y rigidez también pueden alejar a los demás. Esto puede conducir a una baja autoestima y perpetua este ciclo.

La baja autoestima puede ser el origen de este comportamiento, pero lo que me gustaría te dieras cuenta es que también es el resultado. Así como lo explico en mi taller de autoestima gratuito, la autoestima es un ciclo en donde tus mismos pensamientos y comportamientos generan aquello que no deseas y siguen alimentando esa baja autoestima.

10. No puedes delegar

El perfeccionista no puede confiar en que otros hagan una tarea correctamente, por lo que rara vez delega. Otros pueden verlo como un microgerente o un fanático del control, pero el perfeccionista ve sus acciones como solo querer hacer el trabajo correctamente.

Esto genera más estrés y más presión en uno mismo, lo cual como lo he mencionado afecta el desempeño. Adicionalmente, esto genera tensión las relaciones personales, tanto a nivel personal como laboral, pues se trata a las otras personas como si no fueran capaces, se es más crítico y más negativo.

Qué puedes hacer

Si ves algunos de estos rasgos perfeccionistas en ti mismo, no te desesperes. Como puedes ver comprendo muy bien qué se siente ser perfeccionista y esto es porque yo era así y pensaba que era algo bueno para mí. Pero el reconocer que puede ser necesario un cambio es un primer paso muy importante para crear una naturaleza más tranquila y lograr la paz interior y el éxito real que proviene de superar el perfeccionismo y poder decir que «casi perfecto» sigue siendo un trabajo muy bien hecho.

Personalmente, creo que la solución es trabajar en uno mismo, en mejorar la autoestima, desarrollar una actitud más compasiva para uno mismo y para los demás y así poco a poco ir desarrollando una inteligencia emocional y una actitud más abierta a nuestra propia vulnerabilidad.

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